3 de abril de 2011

¿Para qué aún universidades? Un ensayo polémico de Reinhard Brandt sobre la situación de la universidad

Reinhard Brandt, profesor emérito de la Universidad de Marburgo, fundador del Archivo Kant de dicha universidad y reconcido estudioso de la obra de Kant y de la historia de la filosofía moderna, publica un ensayo polémico sobre el sentido de la universidad en el marco europeo contemporáneo y decididamente crítico con los planes de reforma universitaria (Bolonia).
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La editorial Meiner publica este ensayo del Prof. Brandt: Wozu noch Universitäten? (¿Para qué aún universidades?), en el que de la mano de un recurso a la historia del pensamiento filosófico y a la historia de las universidades, el autor ejerce una crítica al modelo de universidad que los actuales planes de reforma quieren imponer en la educación superior europea.
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La distinción entre la formación (Bildung) y la mera transmisión de saberes (Wissensvermittlung) juega un papel central en las reflexiones de Brandt, así como el cuestionamiento de los métodos introducidos de evaluación y organización de las materias en las diferentes disciplinas académicas, y la crítica a la mercantilización y la orientación de los estudios determinada por el sometimiento a las volubles necesidades del mercado laboral.
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Más aun, la propia estructuración de los estudios, los plazos introducidos para la finalización de las carreras y la necesidad de articular una serie de contenidos en unidades lectivas según un modelo prefijado, inciden según el autor en el sentido mismo de la universidad como institución de investigación, de prosecución de conocimiento y de formación.
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Y es que hay que recordar que en el modelo de universidad alemana vigente hasta la introducción de las nuevas titulaciones ("Bachelor", etc.) -un modelo que seguía, incluso tras las transformaciones efectuadas en la universidad en la década de los 60, el paradigma de universidad de Humboldt- los planes de estudios en carreras de humanidades o la obtención de un título universitario por la mera acumulación cuantitativa de puntos-créditos era totalmente desconocido.
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Ante la imposición de este nuevo modelo de universidad, Brandt propone asumir una actitud crítica y, podría decirse incluso, beligerante: "convertirse en un partisano del conocimiento. Desenmascarar y debilitar el régimen de la burocracia allí donde sea posible y de la manera que sea posible".
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Das Ziel dieses streitbaren Essays ist hoch gesteckt: Es geht um die Verteidigung der Idee und der Institution Universität als Stätte der freien Forschung und Lehre gegen die Anmaßungen einer vermeintlich progressiven Neuordnung der akademischen Ausbildung nach dem Bologna-Reformmodell.



Die heutige Zivilgesellschaft braucht unabhängige Universitäten als Institutionen der kritischen Erkenntnis in den Natur- und Geisteswissenschaften. Diese Erkenntnis strukturiert die Lehre und Forschung der freien Universität, nicht die positive Wissensvermittlung mit praktischer Zielsetzung in der Marktverwertung. "Wozu noch Universitäten?" verfolgt am Leitfaden der Unterscheidung von akkumulierbarem Wissen und kreativer Erkenntnis die Lehre und Forschung von der Antike bis zur Gegenwart.

Die Antike mit ihren vielen naturwüchsigen Wissenschaften bildete die Grundlage der mittelalterlichen Universitäten, die im 19. Jahrhundert zwar formal in der Vier-Fakultäten-Ordnung weiter bestanden, sich jedoch faktisch in die duale Anlage von Natur- und Geistes- oder Kulturwissenschaften verwandelte. Heute treten an die Stelle fester Fächerordnungen häufig föderative Bündnisse, die sich um die Lösung neuer Probleme bemühen. - Die Zäsur von 1968 führte zur Einebnung der Differenz zwischen den der Erkenntnis gewidmeten Universitäten einerseits und den an der Praxis orientierten Hochschulen andererseits.

Die sog. Bologna-Reformen nach 1999 schließlich waren der Vorwand für eine bürokratische Betonierung des Studiums auf Provinzniveau. Das Versagen von "Bologna" ist offenkundig, schon das Bezugsfeld Europa ist für die Wissenschaft, die weltweit denkt und vernetzt ist, eine eklatante Fehlleistung. Die Universität sollte sich behutsam befreien von der - pädagogisch zubereiteten - Zwangsordnung und ihr die eigenen Maßstäbe in Forschung und Lehre entgegen stellen. Kritische Erkenntnis und Begründung sind der Kern der weltweiten Universitäten, wie jede Zivilgesellschaft sie braucht und vom Staat einfordern kann. (Información de la editorial Meiner sobre el libro de R. Brandt: Wozu noch Universitäten?)
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Vid. la recensión del libro de W. Löhr: "Freiheit für die Partisanen der Erkenntnis" (die tageszeitung - taz.de).-
Vid. el comentario de J. Schloeman en su artículo: "Nach Guttenberg: Universitäten in der Krise" (Suddeutsche Zeitung) .-
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En el marco de un congreso sobre Kant celebrado en la Universidad de Lodz (Polonia), se realizó la siguiente entrevista con el Prof. Brandt, acerca de algunas de las cuestiones que centran su ensayo sobre la universidad:
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Hace dos días vi por You Tube un
"Congreso de Filósofos Jóvenes".
Apareció por allí un Profesor llamado Lorite muy ufano y orgulloso de haber organizado ese Congreso donde había quedado claro que los "filósofos jóvenes" estaban preparadísimos -para eso los había preparado la Universidad y era en buena parte un mérito del Lorite. Hablaron los filósofos
jóvenes y creo que no habían leído ni un libro de filosofía entero.
Una gente sin seriedad, adocenada, todos llevándose muy bien, con "buen rollito", como se dice
ahora. Pero sin libros y sin la más mínima facultad para dialogar.
Son de ese tipo de gente que te explica el misterio del mundo y la vida en cuatro palabras -o en dos, como el famoso Jesulín-.
Enseguida se me hizo la luz sobre lo que pasaba y lo que pasa en la Universidad: a todos les importaba un pito la filosofía, al Lorite porque quería quedar bien con sus superiores, conservar el cargo, sacar la barriga y subir en el escalafón; además, quedar bien con sus "filósofos jóvenes" pàra no tener problemas con ellos, para eso los había aprobado -se catea a los más pobres, los más débiles y a los más inteligentes, porque estos siempren se meten donde no deben-.
Por su parte, "los filosofos jóvenes" alaban y ponen en un pedestal al Lorite llamándole
con esa palabra que siempre queda
como Dios: "Genio".
¿Imaginemos que entre toda esa gentuza se mete alguien que estudia filosofía porque le gusta?
En los psiquiátricos hay muchas personas como estas.
En esta sociedad el saber es un peligro; bueno, siempre lo ha sido.
Heráclito: el pensamiento es una enfermedad sagrada.
Pero para esta sociedad, el pensamiento no es una enfermedad sagrada, es, simplemente una enfermedad.

Juan Rico Azorín